domingo, 29 de enero de 2012

Morir/Vivir


En ese mismo momento estaba corriendo agarrada de un niño pequeño, saltando muros y cuando nos encontrábamos con uno de ellos saltábamos encima para matarlo, pero ésto sucedió después de...
Antes de todo debo decir que aún no tengo un hijo.
Estábamos rodeados, rodeados de hombres armados, con cascos, botas y abrigos largos. Nos tenían muy apelotonados y los mayores contaban a sus hijos historias sobre héroes que eran vencidos, otros, demostraban el cariño que sentían hacia sus familias, lloraban y se abrazaban unos a otros. 
Poco a poco íbamos caminando y pensábamos en que forma nos habría gustado morir y en qué forma tuvimos y elegimos morir obligados, digo elegimos porque a la hora de morir podíamos decidir como hacerlo, podría decirse que era como un buffet libre: ibas, elegías que querías y tu sólo te lo servías, al final alguien iba y miraba . La primera forma salias corriendo y disparaban, si tenias suerte y fallaban podías seguir viviendo, aunque resultaba algo imposible porque había como unos quince hombres que te apuntaban; la segunda forma era parecida a la anterior pero ahorrabas en sufrimiento y tiempo, solo tenías que arrodillarte y un soldado se encargaba de hacer el resto; la tercera y última forma tu te encargabas de morir, tenías todo tipo de utensilios, pistolas, cuchillos, sogas, martillos, hachas  y todo aquello que podáis imaginar. Yo, como mucha más gente, decidí esta forma, pues solo teníamos que cortar una parte del cuerpo y luego alguien iba a verte, si no habías muerto, él se encargaba de hacerlo de forma mucho peor. La cosa es que.. muchos de ellos se quitaban la vida por miedo a que quién fuera a verle lo hiciese de forma mucho más dolorosa.
Llegó mi hora y estaba andando por el barro, me paré frente a una mesa y pensé que hacer, ¿una pistola? no, moriría seguro, aunque si no lo hacía yo lo harían por mi. ¿Una soga? demasiado despacio, ¿Un martillo? demasiado doloroso, ¿Un cuchillo?¿Un hacha? una buena opción pues podría acabar con vida... empecé a pensar qué podía cortar..¿Una mano?¿La lengua?¿Un pie?¿Mi cabeza?¿Los dedos de una mano? Así fue, me armé de valor y corte todos los dedos de mi mano. Me tiré al suelo y ya estaba muerta. Alguien se acercó con un cuchillo largo, me tocó, me dio la vuelta y pude ver que se trataba de un niño. No se por qué pero el niño no parecía con muchas ganas de matar a gente y decidió tirarse al suelo conmigo como si de un juego se tratara "En silencio y mirando al suelo, ¡solo así ganaremos!" le dije, alguien venía, parecía que le echaban en falta, su hermana pequeña vino a buscarlo. Él le dijo, "ven solo así ganaremos, él me lo dijo"- parece que jugaban al escondite-. Ahora si, un hombre armado, como el que nos vigilaba y nos daba paso a morir, se acercó a verme, me vio en el suelo y se fue, no vio a los niños pues había tanta gente en el suelo que no se podía distinguir quien había y quien no.
Llegó la noche y todo parecía en calma, les conté que pasaba como si de un cuento se tratara. "Queremos ganar, vamos contigo". Al día siguiente emprendimos nuestro viaje y alguien debió darse cuenta porque empezaron a correr tras nosotros, cogieron a Nekane, pero ella decía "¡Corre Yulan!" y así hicimos corrimos todo lo que pudimos, saltamos muros y matamos a todo aquel que se ponía en medio.
Conseguimos alejarnos de todo, y nos miramos sabiendo que había merecido la pena.